Un golfista, muy competitivo, está en pleno torneo dos golpes abajo del líder. En el green dice para sí:
- Dios mío: daría cualquier cosa por embocar este putt.
Un desconocido se le acerca y le susurra al oído:
- ¿Darías el 25% de tu vida sexual por ese putt?
El golfista lo mira sorprendido, piensa que está loco y le responde:
- Seguro, ningún problema.
De inmediato pega con el putter y emboca.
Dos hoyos más tarde, en el tee, vuelve a murmurar:
- Dios mío: ¿qué no daría yo por hacer un birdie en este hoyo?
De nuevo se le acerca el misterioso desconocido y le dice:
- ¿Cambiarías un birdie por otro 25% de tu vida sexual?
Recordando que le había dado resultado un rato antes responde:
- Pero sí, ningún problema.
Y hace un águila, o sea, completa el hoyo en un golpe menos de lo que marca la cancha.
En el hoyo final, el golfista necesita un eagle para ganar.
Sin esperar su pedido, el desconocido se acerca y le dice:
- ¿Darías el resto de tu vida sexual por ganar el torneo?
El jugador asiente, hace el eagle y triunfa.
Mientras va hacia el club house a festejar, el desconocido le grita entre carcajadas satánicas:
- Te felicito por la victoria, pero no fui del todo justo con vos. En realidad soy el diablo, y a partir de hoy ya no tendrás vida sexual. ¡Ja, ja, ja!
El golfista responde con una sonrisa beatífica:
- Mucho gusto; soy el padre González...