Durante una visita a un instituto psiquiátrico uno de los visitantes le preguntó al director qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser internado.
- “Bueno…”, dijo el director, “hacemos la prueba siguiente: llenamos una bañera, luego le ofrecemos al paciente una cucharita, una taza y un balde y le pedimos que vacíe la bañera. En función de cómo vacíe la bañera sabemos si hay que internarlo o no y con qué tratamiento comenzar”.
- “Ah… entiendo”, dijo el visitante. “Una persona normal usaría el balde porque es más grande que la cucharita y la taza”.
- “No”, dijo el director. “Una persona normal sacaría el tapón. Usted que prefiere: ¿una habitación con o sin vista al jardín?”.
Beatriz, Argentina.