Con la dureza y la resistencia que caracterizan al metal con el que trabaja o al árbol que lleva en su firma, el licenciado Benjamín Robles se entrena para ganar el título Mundo Hispano. Una oportunidad que se le presenta, a los 39 años, el próximo 24 de octubre en el Pabellón Municipal Joan Creus.
Todos los días, después de finalizar su trabajo en una empresa de montaje de plataformas y andamios, Benjamín llega a un gimnasio de La Torrassa en L’Hospitalet para ponerse los guantes y darle a la bolsa o al sparring. Cada golpe y cada gota de sudor tienen un objetivo: el título Mundo Hispano de los Super Ligero.
“Pero mi entrenamiento no es sólo en el gimnasio, yo diría que es durante todo el día, porque mi trabajo es de fuerza. Monto acero, especialmente, que es lo que más se trabaja. Estoy trabajando todo el día con hierro y después de eso vengo una hora y media al gimnasio. Además, día por medio, salgo a correr por la mañana unos ocho kilómetros” dice este púgil de 63,500 kg.
¿Cómo llega la oportunidad de pelear por este título?
Llegué hace ocho años a Barcelona, me trajeron para pelear en Italia con Stefano Zoff, que era campeón de Europa, pero el combate no se hizo. Me quedé y tuve algunas peleas en Francia, Alemania, España, entre ellas una ante Juan Carlos Melero, un combate de semifondo cuando Castillejo peleó por el campeonato del mundo contra Román Karmazín. Ahora mi manager, Emiliano Gallego Prada, me consiguió esta oportunidad para pelear por el título Mundo Hispano y no pienso desaprovecharla.
¿Qué sabes de tu rival?
Es de mi estilo, un boxeador que va al frente, entonces será un gran combate, le gusta la pelea a corta y media distancia, golpe viene y golpe va. Pero yo estoy convencido que voy a ganar. Por eso he dado voluntariamente el título Transcontinental que gané en Santa Cruz de la Sierra el año pasado, para tener esta oportunidad.
¿Cuándo te iniciaste en el boxeo?
Empecé de mayorcito, a los 25 años, cuando ya había terminado la carrera de administración de empresas, pero siempre me había apasionado el boxeo.
¿Hasta cuándo piensas seguir?
Varios años más, mientras pase los reconocimientos médicos sin problemas seguiré porque yo me entreno, me cuido, no bebo, no fumo, vivo una vida muy ordenada. El deportista que quiera ser alguien en la vida se debe cuidar porque debe saber que, en este caso en el boxeo, arriba del ring se la verá muy negra si no se cuida. El mínimo error que uno tenga fuera del gimnasio, cuando llega a pelear lo paga, porque la persona que va a pelear también está entrenada y si se ha preparado mejor, uno lleva la de perder.
Cuando ya no subas a un ring ¿cómo imaginas tu futuro?
En el gimnasio. Hice dos cursos de entrenador y durante dos años y medio mi entrenador ha sido el cubano Emilio Correa, que fue campeón panamericano y olímpico. Además tengo a mi hermano que es licenciado en deportes, se ha sacado el título en Cuba y los cubanos siempre han estado por delante en el boxeo. Con él tenemos un proyecto muy ambicioso y con mucha fuerza y fe en Dios lo vamos realizar. Hay mucho por hacer por el futuro de Bolivia, hay muchos chicos en las calles que hay que rescatarlos de las cosas malas e insertarlos en la sociedad, porque este deporte enseña la disciplina. Sé que en el momento que me decida a entrenar pupilos voy a sacar campeones, porque tengo el secreto en la cabeza.